Conversos, es el nombre genérico en el que se integran diversas acciones de dinamización social y cultural, que durante tres meses al año, y a partir de un acontecimiento histórico local, culminan en diversas expresiones teatrales y actividades complementarias, que son interpretadas por los propios vecinos de Hervás, que convierte el pueblo en un foco de atracción turístico cultural.

En 1492, año del Edicto de Expulsión de los judíos, decretado por los Reyes Católicos, Hervás, hoy una villa de más de 4.000 habitantes, con uno de los “Barrios Judíos” mejor conservados, y miembro de la “Red de Juderías de España”, era una aldea de poco más de 200 vecinos en la que vivían en armonía y mutuo respeto los oriundos cristianos, y 45 familias de origen hebreo, que huyendo de las “rafias” existentes desde 1391 en diferentes puntos de España, y atraídos por la permisividad y generosidad del Duque de Bejar (permitiéndoles poseer propiedades) habían ido afincándose en Hervás.
El Edicto de Expulsión, deshizo muchas de estas familias al optar unos, incapaces de abandonar su lugar de nacimiento, sus tierras ni sus muertos, por la “conversión”, mientras otros, aferrados a sus costumbres y ritos optaron por el exilio a Portugal, de donde regresaron dos años más tarde empujados por el hambre y la persecución, y “convirtiéndose”.
Cambiando, así, el dicho popular de estas tierras: “En Hervás judíos los más” por el de: “En Hervás conversos los más”
La representación teatral que se realiza en Hervás es una adaptación de la obra “La Conversa”, del eslavo de origen judío Solly Wolodarsky, afincado. Según el propio autor esta obra surgió en una conversación que matuvo con un amigo que era descendiente del último rabino de Toledo.
La obra es representada por el pueblo de Hervás y recoge ese sentimiento de renuncia a las creencias y costumbres, además de la sensación de clandestinidad y de ser tachado como cristiano viejo, nuevo o converso, el interés por la vida ajena, entre otros.
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